Uso lúdico de los drones

Primer plano de un dron a contraluz; al fondo, la silueta de un hombre con los mandos que lo pilota. Y tú, ¿conoces la normativa que rige el vuelo lúdico de drones?

En los últimos tiempos, uno de los regalos estrella, consecuencia de la bajada de precios que permiten acceder a los mismos a un público cada vez más numeroso, serán los conocidos drones.

Su uso particular, como muchas otras actividades lúdicas, puede conllevar un riesgo para terceros y por ende, la responsabilidad del usuario. A continuación pasaremos a analizar una serie de circunstancias relativas a su regulación.

¿Qué regula el vuelo de drones?

Según el peso de los drones

La primera diferenciación que debemos efectuar es en base al peso del mismo, pues hasta los 250 gramos no son objeto de la específica normativa que los regula, si bien se hayan sujetos a la responsabilidad general del artículo 1902 del Código Civil en caso de un eventual daño a un tercero. Dichos aparatos tienen una mayor flexibilidad de uso, pudiendo ser usados en ciudad siempre que no se moleste al resto de personas y sin superar los 20 metros de altura.

Para aquellos aparatos que superen los 250 gramos y siempre que no estén destinados a fines comerciales como podría ser la realización de videoreportajes, mapificación de entornos, etcétera… no se precisa una licencia para su uso (alta como operador en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea). Ello no obsta que el usuario deba cumplir con la normativa específica que lo regula, esto es, la Ley 18/2014, actualizada mediante Real Decreto 1036/2017,  que es a la que nos vamos a referir a continuación.

Al igual que la órbita geoestacionaria (en la que se sitúan los satélites) el cielo no es un recurso ilimitado y es necesario ordenar y regular su uso por los diferentes agentes que se pueden servir del mismo con diferentes fines, a fin de minimizar riesgos y garantizar la seguridad de terceras personas ajenas a la actividad.

Limitaciones de vuelo de drones

Las limitaciones principales al vuelo libre vienen dadas por la localización, horario y circunstancias del lugar donde se pretenda llevar a cabo el mismo. La premisa básica es que no deben superarse los 120 metros de altura (sobre el suelo o punto más alto en un radio de 150 metros), pues la franja superior se encuentra reservada a otras aeronaves. Tampoco debe alejarse más de 500 metros en contacto visual con el aparato, lo que implícitamente supone que las condiciones ambientales deben ser óptimas para garantizar el mismo. Así por ejemplo, nos encontramos con la prohibición de vuelos nocturnos, y también sobre núcleos habitados u otros lugares donde  pueda reunirse gran cantidad de personas, como puede ser cualquier tipo de evento cultural, deportivo o similar si estas se encuentran al aire libre.

Identificación del dron

De igual modo, y a efectos de poder depurar eventuales responsabilidades por parte de su operador en caso de siniestros o incumplimientos de la normativa, será preciso incorporar una placa identificativa en la que, además de los datos propios del aparato, figuren el nombre del operador y sus datos de localización o contacto.  No debemos olvidar también que la normativa recoge un régimen sancionador para aquellas conductas generadoras de riesgo o que supongan un incumplimiento de los requisitos administrativos para el vuelo.

Alejandro Martínez Vivancos
Col. 25018 ICAB