USO DEL MÓVIL, GPS Y OTRAS TECNOLOGÍAS EN NUESTRO VEHÍCULO



Periódicamente, Tráfico viene realizando campañas para concienciar a los conductores sobre la necesidad de conducir de forma responsable. Ello no significa únicamente que debamos respetar las señales de tráfico y los límites de velocidad, y que, por supuesto, circulemos sin haber ingerido bebidas alcohólicas o sustancias que puedan alterar nuestras facultades al volante; sino también la necesidad de mantenernos, en todo momento, atentos a las circunstancias de la calzada y en pleno control del vehículo que conducimos. Esto último tiene mucho que ver con la gran cantidad de equipos (GPS, DVD, MP3 y telefonía) diseñados para nuestro automóvil o motocicleta que actualmente nos brinda el mercado y que, si bien nos pueden ser de gran ayuda a la hora guiarnos o de comunicarnos con los demás, pueden constituir también un peligro para la conducción si los empleamos mientras circulamos. No podemos negar su utilidad, pero tampoco que, por desgracia, sean una de las causas más frecuentes de siniestralidad.

Por ello, desde la Dirección General de Tráfico se pone mucho interés en regular su uso a bordo de los vehículos a motor y prohíbe utilizar los teléfonos móviles o cualquier otro medio de sistema de comunicación mientras se conduce, salvo que el desarrollo de la comunicación tenga lugar sin emplear las manos, cascos, auriculares o instrumentos similares. Esto significa, siendo rigurosos, que no todos los sistemas de manos libres pasarán por el filtro de la Policía. A tal fin, y para evitarnos un buen susto, lo ideal sería poder contar con un aparato que acepte y efectúe las llamadas sin accionar botón alguno. En el mercado ya existen varias marcas que comercializan aparatos activados por voz, que resultan ser el medio más seguro para comunicarnos mientras conducimos y nos evitarán también que nos puedan multar. No en vano, desde Tráfico insisten en que la distracción aparece como factor concurrente en un 38% de los accidentes con víctimas, constituyendo la segunda causa de siniestralidad de nuestro país, y que el uso del teléfono móvil mientras se conduce multiplica por cuatro el riesgo de sufrir un accidente. Según establece la Ley de Seguridad Vial, el incumplimiento de esta normativa se castiga con una multa de 200 euros y la retirada de 3 puntos de nuestro permiso de conducir.

En cualquier caso, y con independencia de las “molestias” que nos pueda ocasionar una sanción de estas características, debemos recordar que la conducción de un vehículo implica un riesgo para nosotros y para los demás usuarios de la carretera, debiendo por ello evitar cualquier distracción al volante. En este sentido creo oportuno dejar constancia de algunos datos que nos deberían hacer reflexionar al respecto: que mientras hablamos por teléfono, aunque sea a través de un aparato manos libres, disminuye nuestra capacidad de concentración y de reacción, haciendo que nuestra velocidad oscile de forma incontrolada y que la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede puede resultar insuficiente. Además, tardaremos hasta dos segundos más en reaccionar ante cualquier imprevisto, circunstancia que se agrava tras minuto y medio de conversación, momento en el que dejamos de percibir el 40% de las señales viales. No debemos pasar tampoco por alto que, circulando por una autopista a 120 km/h, recorremos 100 metros en 3 segundos, distancia equivalente a la longitud de un campo de futbol, por lo que si apartamos la vista de la carretera para manipular alguno de los aparatos mencionados, circularemos un gran tramo sin control, el suficiente para sufrir un grave accidente. Desde luego, evitar los accidentes de tráfico y que nos multen está casi siempre en nuestras manos.

Francisco Javier Cascales