SUCESIONES: LEGITIMA Y LEGITIMARIOS. 7ª parte



 

 

Iniciamos el estudio legal de la legítima en el País Vasco, centrándonos en este artículo en el territorio histórico de Vizcaya, dejando el de la de Guipúzcoa y Álava para el siguiente.

 

Se regula la sucesión en la Ley 3/1992, de 1 de julio, del Parlamento Vasco, del Derecho Civil Foral del País Vasco (en el futuro CDFPV), también conocida como fuero nuevo, y distingue entre los tres territorios históricos Vizcaya, Guipuzcoa y Álava.

A.-  TERRITORIO HISTÓRICO DE BIZKAIA

I.- LEGITIMARIOS: Son herederos forzosos, sin perjuicio de lo dispuesto para la troncalidad:

  1. – Los hijos, incluso los adoptivos, y demás descendientes.
  2. – A falta de éstos los padres y demás ascendientes (art. 53 CDFPV).

Ahora bien, el testador podrá distribuir libremente los bienes que integran la sucesión forzosa entre los sucesores comprendidos en cada una de las líneas (descendientes o ascendientes), o elegir a uno solo de ellos, apartando a los demás, e incluso preferir al de grado más remoto frente al de grado más próximo. Por otro lado, los sucesores forzosos podrán ser excluidos sin fórmula especial de apartamiento, siempre que conste claramente la voluntad del testador de separarlos de su sucesión. Finalmente, los descendientes de otro descendiente no apartado representan a éste en la sucesión del ascendiente. En otro caso, la preterición no intencional dará derecho al preterido a reclamar una cuota igual a la del sucesor de igual grado menos favorecido. (art 54 CDFPV)

II.- CUANTÍA: En este caso, el importe de la legítima depende de quienes sean los legitimarios:

A.- Si lo son los descendientes, se halla constituida por los cuatro quintos de la totalidad de los     bienes del testador. El quinto restante es de libre disposición, si hay bienes no troncales suficientes para cubrirlo (art 55 CDFPV).

B.- Si lo son los ascendientes, se halla constituida por la mitad de todos los bienes del testador. La otra mitad es de libre disposición, siempre que no sean troncales (art. 56 CDFPV).

Sin perjuicio de lo anterior, el cónyuge viudo tendrá el usufructo de la mitad de todos los bienes del causante, si concurriere con descendientes o ascendientes. En defecto de ascendientes o descendientes, tendrá el usufructo de dos tercios de todos los bienes. El usufructo recaerá en último lugar sobre los bienes troncales de ambas líneas del causante, en proporción al haber de cada una de ellas. No obstante, podrán los tronqueros conmutar el usufructo del cónyuge viudo, en cuanto afecte a los bienes troncales, por un capital en efectivo que será de su libre disponibilidad y no estará sujeto a reserva ni a devolución en los supuestos de extinción a que se refiere el párrafo siguiente. Finalmente, el derecho de usufructo del cónyuge viudo se extinguirá en el caso de ulteriores nupcias o de unión marital de hecho, o de que tuviere durante el matrimonio, o con posterioridad al mismo, un hijo no matrimonial, salvo que el testador haya dispuesto otra cosa (art. 58 CDFPV).

III.- INTANGIBILIDAD: El testador no podrá imponerse a los hijos, descendientes o ascendientes, sustitución o gravamen que exceda de la parte de libre disposición, a no ser en favor de otros sucesores forzosos. Tampoco podrá imponerse sustitución o gravamen sobre bienes troncales, sino a favor de otro pariente tronquero de la misma línea. No afectarán a la intangibilidad de la legítima, o de los bienes troncales, los derechos reconocidos al cónyuge viudo, ni el legado de usufructo universal a favor del mismo (art 60 CDFPV).

IV.- CÁLCULO: Para el cálculo de la cuota de legítima se tomará el valor de todos los bienes de la sucesión al tiempo en que se perfeccione la delación sucesoria (fecha de fallecimiento), con deducción de las deudas y cargas. Al valor líquido se le adicionará el de las donaciones computables y sólo serán computables las donaciones de bienes no troncales efectuadas a favor de quienes no sean sucesores forzosos y todas aquéllas en que no medie apartamiento expreso (art. 62 CDFPV). Finalmente señalar que los bienes troncales del causante (fallecido) se computarán para el cálculo de la cuota de legítima, y se entenderán imputados en primer lugar al pago de la misma, salvo disposición expresa en contrario del testador.

El valor de las donaciones computables será el que tenían al tiempo de fallecer el causante, previa deducción de las mejoras útiles costeadas por el donatario en los bienes donados y del importe de los gastos extraordinarios de conservación o reparación que haya sufragado el mismo, no causados por su culpa. Al valor de los bienes se agregará la estimación de los deterioros originados por culpa del donatario que hubiesen disminuido su valor. De haber enajenado el donatario los bienes donados, se tomará como valor el que tenían en el momento de su enajenación. De los bienes que hubiesen perecido por culpa del donatario, sólo se computará su valor al tiempo en que su destrucción tuvo lugar (art 62 CDFPV).

Por contra, según dispone dicho artículo, no serán colacionables las donaciones en favor de sucesores forzosos, salvo que el donante disponga lo contrario o no haga apartamiento expreso. En este caso, las donaciones colacionables lo serán por el valor de las mismas al tiempo de la partición.

Juan Carlos Arregui
Abogado colaborador del Grupo Catalana Occidente