Responsabilidad por daños causados por perros y otros animales

Responsabilidad civil perros y otros animales

Al margen de la responsabilidad que el propio hecho de ser dueño de un animal supone para con este, hay un aspecto que no se puede obviar y es que dicha tenencia puede suponer que a lo largo del tiempo suceda algún percance o problema relacionado con una actuación de dicha animal frente a otros animales o frente a personas.  Ello se suele asociar a perros por ser aquellos más habituales  en nuestros hogares y calles,  si bien todo lo que expondremos podría aplicarse a cualquier otro animal.

Son supuestos habituales que un perro se escape y acceda a la calzada causando un accidente. O bien que muerda a otro perro durante una riña entre los mismos o incluso que  arrolle a una persona, por lo que, como no puede ser de otra forma, el ordenamiento jurídico prevé dichas situaciones. Concretamente, los artículos 1902 y ss. contemplan la responsabilidad del poseedor de un animal, y lo hace estableciendo un verdadero régimen objetivo de responsabilidad frente a los perjudicados, que sólo cesa en caso de fuerza mayor o culpa exclusiva de quien hubiese sufrido el daño.

Ello quiere decir que la regla básica es que el propietario o poseedor de un animal responderá siempre por los daños que este cause, presumiéndose dicha responsabilidad y, al amparo de las reglas que establecen la carga de la prueba en materia de responsabilidad civil, debería ser aquel quien acreditase las reseñadas excepciones.  Ciertamente, es frecuente que en defensa de sus intereses, el responsable alegue  la excepción de culpa exclusiva del perjudicado (derivada, por ejemplo, de haber agredido al animal con carácter previo); no tanto la de fuerza mayor, ya que dicha circunstancia viene referida a supuestos absolutamente imprevisibles o que siendo previsibles resulten inevitables.

Con independencia de dicha responsabilidad, de tipo estrictamente civil y resarcitoria para los perjudicados,  el propietario del animal puede, paralelamente, incurrir en responsabilidad administrativa por infracción de las ordenanzas municipales del lugar donde el incidente se hubiese producido, pues es potestad de la administración local el regular las normas básicas de convivencia ciudadana, y suelen contemplar previsiones relativas a  las precauciones que deben adoptarse, como por ejemplo, el uso de correa y bozales, delimitación de espacios a los que pueden acceder, etcétera, contemplándose un régimen sancionador para los supuestos de incumplimiento.

Mención aparte debemos hacer de la posible responsabilidad penal , toda vez que desde el año 2015 se derogó la falta específica que contemplaba el artículo 631 del Código Penal , relativa al régimen de responsabilidad de los poseedores de perros potencialmente peligrosos, y que actualmente hay que incardinar en otros tipos genéricos como el delito  de lesiones, si bien nos encontramos ante una casuística prácticamente anecdótica desde la referida reforma.

Alejandro Martínez Vivancos