PARTICIPACIONES PREFERENTES



¿Se conoce realmente qué son las llamadas “Participaciones Preferentes”? En pocas palabras, se trata de un producto intermedio entre una acción y un depósito a plazo fijo cuyas características principales son las siguientes:

  • No es propiamente una acción en tanto que no cotiza en Bolsa, pero sí se negocia en un mercado organizado. Por ello, tiene un carácter perpetuo. No es un producto del que el titular pueda tener plena disposición en cualquier momento. Una vez el cliente solicita a la entidad la voluntad de recuperar el capital suscrito en participaciones preferentes éste procede a ofrecerlas a terceras personas interesadas, vendiéndoles las que son propiedad del cliente inicial. Es decir, la recuperación inmediata es factible en la medida en que se vendan a su vez las participaciones a un tercero. Así las cosas, y a menos que exista un comprador interesado, las participaciones preferentes tienen un carácter perpetuo.
  • No es un producto garantizado al no estar cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos.
  • Puede no generar intereses para el caso que la entidad emisora no haya obtenido beneficios ni haya pagado dividendos. Para el caso que un año no se satisfagan los intereses, éstos no se acumulan al siguiente sino que los inversores los perderían definitivamente.

Cuando la situación del país ha acompañado, los bancos no han tenido problema alguno en cumplir los plazos de vencimiento que anunciaban a los inversores y las condiciones que ofrecían. Ahora bien, actualmente y dada la mala coyuntura económica por la que atravesamos, los bancos no pueden hacer frente a los compromisos que teóricamente habían asumido con los inversores que creían que estaban contratando algo similar a un depósito a plazo fijo y que obtendrían cuantiosos beneficios, aflorando con ello las características reales de las condiciones del producto que se había contratado.

Un inversor que dispone de participaciones preferentes, en la actualidad tiene diversas opciones; ahora bien, debe tenerse en cuenta, como criterio principal que, pese a la información verbal dada por los bancos en el momento de la adquisición, si se firmó de forma voluntaria toda la documentación y contratación de las participaciones, será difícil demostrar la mala praxis o actuación del banco.

No obstante lo anterior, y en caso de sentirse el cliente perjudicado, pueden iniciarse las reclamaciones con una queja al Banco de España que, a su vez, remitirá a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que emitirá un veredicto no vinculante.

Otra posibilidad es mantener el producto con la posibilidad de cobrar o no el cupón anual a expensas de la situación económica de la entidad y esperar a que la situación económica remonte para poder deshacerse del producto.

Finalmente, existe la posibilidad de vender el producto en el mercado secundario o bien aceptar las opciones que actualmente están ofreciendo los bancos consistente en un canje de producto. Ahora bien, antes de aceptar cualquier tipo de cambio será conveniente estudiar las características del nuevo producto ofrecido por la entidad.

Irene Navarrete Fombella
Abogada colaborador del Grupo Catalana Occidente