NUEVAS TASAS AEREAS



«Desde el pasado 1 de julio, fecha en que entró en vigor la subida de tasas aéreas a través de la Ley de Presupuestos Generales de 2012, las diferentes compañías aéreas que operan en nuestro mercado están todavía en su mayoría decidiendo su política comercial respecto a la hipotética repercusión de su incremento a los pasajeros. Esto no supondría por si mismo un problema si no fuese por el hecho de que dicha repercusión pretende efectuarse con carácter retroactivo para billetes adquiridos con carácter previo al incremento fiscal, pero correspondientes a vuelos que aún no se han realizado.

Es evidente que esta posibilidad deja al consumidor en una situación de relativa indefensión. Habrá que esperar a conocer el posicionamiento de cada una de las compañías respecto a la repercusión del incremento de tasas, pues a fecha de hoy no hay un criterio unánime. Algunas compañías ya anuncian en su página web enlaces para optar entre el pago voluntario del incremento de la tasa o bien solicitar la anulación del billete y ponen en conocimiento del usuario que en caso de no optar por ninguna opción, se consideran en libertad de acción para efectuar un cargo extraordinario por la diferencia en la misma tarjeta con la que se gestionó la reserva, para poder garantizar el vuelo.

Sin embargo, otras compañías, con un posicionamiento jurídicamente menos arriesgado, ya han anunciado que no van a repercutir las tasas a los billetes adquiridos con anterioridad al 1 de julio, pues no podemos obviar que al margen de las serias dudas jurídicas que esta actuación plantea en relación al Derecho español, por otro lado parece infrigir la normativa europea de aplicación, pues la Directiva 2009/12/CE establece que estos incrementos tienen que ser comunicados con cuatro meses de antelación a su entrada en vigor y publicarse como mínimo con dos meses de antelación a su entrada en vigor.

Al margen de lo manifestado, es esencial para el pasajero que se encuentre en esta tesitura, el estudio de las condiciones generales de contratación a efectos de ver si contienen alguna previsión al respecto, pues en caso de que así sea, estando aceptada por el cliente la posibilidad de repercusión, este debería asumir el sobrecoste del billete.

En otro caso, se plantean serias dudas sobre la legalidad de esta práctica, y los cauces de actuación jurídica por parte del consumidor pueden ser diversos, pues el tipo de acción a ejercitar podrá ser el de rescisión del contrato, en aquellos supuestos en los que el sobrecoste lleve aparejada la pérdida de interés del viajero en continuar adelante con el contrato (por ejemplo, en vuelos de bajo coste) o bien, para el resto de supuestos, siempre la quedará la posibilidad de una vez abonado, reclamar la devolución del importe del sobrecoste inicialmente no previsto, argumentando la nulidad de la repercusión por tratarse de una modificación unilateral del contrato por parte de la compañía aérea.

Alejandro Martínez Vivancos
Abogado colaborador del Grupo Catalana Occidente