Los gastos deducibles en el IRPF de un profesional que tiene su despacho en la vivienda habitual

Los gastos deducibles en el IRPF de un trabajador que tiene su despacho en casa.

Los diferentes gastos deducibles en el IRPF derivados de la actividad profesional en la vivienda

 

 El 27 de Mayo de 2.015, la Dirección General de Tributos (de seguido DGT) ha emitido una consulta vinculante, en la que se fija el alcance de los gastos deducibles derivados de la actividad profesional, a efectos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante IRPF), cuando se ejerce la misma en la vivienda habitual. En concreto, se pide determinar la deducibilidad de los siguientes gastos:

  • Gastos de material de oficina y de compra de libros.
  • Gastos derivados de la utilización del despacho profesional en la vivienda para el desarrollo de la actividad (luz, agua, teléfono fijo, conexión a Internet, fax, etc.) y de los gastos de teléfono móvil.
  • Deducibilidad de la compra de un ordenador por el consultante para su actividad económica.

Primeramente señala, con carácter general, que sólo serán deducibles dichos gastos (como cualquier otro) si se encuentran justificados mediante el original de la factura normal o simplificada (o documento equivalente emitido antes de 1 de enero de 2013) y registrados en los libros-registro que, con carácter obligatorio, deben llevar los contribuyentes que desarrollen actividades económicas, siempre que determinen el rendimiento neto de las mismas en el régimen de estimación directa, en cualquiera de sus modalidades.

Gastos de material de oficina y de compra de libros

 A.- Por lo que respecta a los gastos de material de oficina y de compra de libros, señala que de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 28.1 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del IRPF el rendimiento neto de las actividades económicas se determinará según las normas del Impuesto sobre Sociedades, sin perjuicio de las normas especiales contenidas en el artículo 30 para la estimación directa.

Por su parte, el artículo 10.3 del texto refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades (en el futuro LIS), dispone que “en el régimen de estimación directa la base imponible se calculará corrigiendo, mediante la aplicación de los preceptos establecidos en la presente Ley, el resultado contable determinado de acuerdo con las normas previstas en el Código de Comercio, en las demás leyes relativas a dicha determinación y en las disposiciones que se dicten en desarrollo de las citadas normas”.

De acuerdo con esta remisión, la deducción de los gastos está condicionada por el principio de correlación con los ingresos (artículo 38 del Código de Comercio, de seguido C. Com), debiendo pues acreditarse que se han ocasionado (los gastos) en el ejercicio de la actividad y que son necesarios para la obtención de los ingresos, de manera que cuando no exista esa vinculación a la actividad, o bien esa necesidad, no podrían considerarse deducibles. Por tanto, en atención a dicho principio, los gastos correspondientes al material de oficina y de compra de libros se considerarán fiscalmente deducibles cuando vengan exigidos por el desarrollo de la actividad. La aludida correlación deberá probarse por cualquiera de los medios generalmente admitidos en derecho, siendo competencia de los correspondientes servicios de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT) la valoración de las pruebas aportadas. Naturalmente, en el caso de que no existiese vinculación o ésta no fuese suficientemente probada, tales gastos no podrán considerarse fiscalmente deducibles de la actividad económica.

Gastos derivados para el desarrollo de la actividad y de los gastos de teléfono móvil. 

B.- En referencia a los gastos derivados de la utilización del taller profesional (despacho) en la vivienda para el desarrollo de la actividad y de los gastos de teléfono móvil, se remite al artículo 22 del Reglamento del IRPF, aprobado por el Real Decreto 439/2007, en el que se regula los elementos patrimoniales afectos a una actividad económica.

 De la interpretación del recordado artículo del reglamento -que no se transcribe para evitar inútiles repeticiones y debido a que su contenido es de fácil acceso- la consulta vinculante concluye que: “la normativa reguladora del Impuesto permite la afectación parcial de elementos patrimoniales divisibles, siempre que la parte afectada sea susceptible de un aprovechamiento separado e independiente del resto. Cumpliéndose esta condición, se podrá afectar la parte de la vivienda que se utilice para el desarrollo de la actividad económica.

 En definitiva, dicha afectación parcial supone que el contribuyente puede deducirse los gastos derivados de la titularidad de la vivienda como pueden ser amortizaciones, IBI, tasa de basuras, comunidad de propietarios, etc.- proporcionalmente a la parte de la vivienda afectada y a su porcentaje de titularidad en el inmueble referido. Si el interesado fuese arrendatario de la vivienda, la afectación parcial referida supone que sólo podrá deducir el gasto correspondiente a las rentas satisfechas por el arrendamiento de la vivienda en proporción a la parte exclusivamente afectada a la actividad económica en relación con la totalidad de la misma.

 Sin embargo, y con independencia del título que ostente sobre la referida vivienda habitual, los gastos derivados de los suministros contratados en la vivienda (agua, luz, calefacción, teléfono fijo conexión a Internet, incluido el ADSL, fax, etc.) sólo serán deducibles cuando los mismos se destinen en exclusiva al ejercicio de la actividad, no pudiendo aplicarse, en este caso, la misma regla de prorrateo que se aplicará a los gastos derivados de la titularidad o del arrendamiento de la vivienda.

 Este mismo criterio se debe utilizar para determinar la deducibilidad de los gastos derivados del uso de una línea de telefonía móvil. En resumidas cuentas, la DGT considera, según mantiene la consulta vinculante de constante referencia, que los gastos derivados del uso de una línea de telefonía móvil  serán deducibles, únicamente, en la medida en que esta línea se utilice exclusivamente para el desarrollo de la actividad económica, sin que se pueda aplicar la regla del prorrateo.

 

Deducibilidad de la compra de un ordenador por el consultante para su actividad económica.

 C.- En lo tocante a la compra de un ordenador que se destine al ejercicio de una actividad económica, la DGT manifiesta que:en el caso de que el ordenador pueda considerarse afecto a la actividad económica desarrollada por el consultante -conforme a la definición de elemento patrimonial afecto a actividades económicas dada por el artículo 22 del Reglamento del IRPF-  éste último podrá deducir las amortizaciones correspondientes a dicho elemento patrimonial en la determinación del rendimiento neto de su actividad”.

 

 

Juan Carlos Arregui