LA REFORMA DEL CÓDIGO PENAL SUPRIME LAS FALTAS PENALES



La reforma del código penal elimina las faltasEl pasado 31 de marzo de 2015 se publicó en el Boletín Oficial del Estado la Ley Orgánica 1/2015 de reforma del Código Penal, cuya entrada en vigor se producirá el próximo día uno de julio. Las novedades que introduce son de muy diversa índole, tanto en relación a nuevos tipos penales para dar cumplimiento a exigencias internacionales, como modificaciones en la penalidad de determinados delitos para adecuarlos a la realidad social vigente. También se incluyen nuevos conceptos, como la prisión permanente revisable, entre otros.

Quisiéramos hacer un breve apunte sobre una de las modificaciones que consideramos más significativas y que va a incidir en gran medida en la práctica de todos los operadores jurídicos: la reforma suprime el Libro III del Código Penal y con ello las faltas penales. Es decir, todos aquellos comportamientos que eran susceptibles de reproche penal pero cuya trascendencia y falta de gravedad no permitía calificarlos como delito.

Se justifica dicha decisión en el carácter de «ultima ratio» del Derecho Penal, esto es, reservarlo como opción extrema cuando no hay otros sectores del ordenamiento jurídico que puedan ofrecer solución.

De hecho, algunas conductas ya encuentran reproche más grave en el derecho administrativo que en el que tienen a nivel penal, como por ejemplo la carencia de seguro obligatorio en actividades en que es obligatorio. En otros casos, el legislador considera que determinadas conductas no deben ser castigadas penalmente. Se trata básicamente de las imprudencias menos graves para las que se reserva la vía civil para su enjuiciamiento.

Esta supresión pretende traer consigo una racionalización del uso del servicio público de Justicia y reducir los elevados niveles de litigiosidad que existen al tramitarse por vía penal determinados conflictos. Esto no significa la total y absoluta impunidad de aquellas conductas que hasta ahora venían tipíficadas como falta.

Es cierto que algunas de estas faltas dejan de ser castigadas a nivel penal, muchas otras se redefinen como delitos leves y, por consiguiente, siguen revirtiendo carácter de infracción penal, con su correspondiente pena, que esencialmente serán de carácter pecuniario.

En la práctica judicial, esta reforma conllevará que los Juzgados de instrucción puedan aligerar parte de su carga de trabajo al dejar de existir los Juicios de Faltas, debiendo centrarse ahora en la instrucción de las causas penales, si bien seguirán manteniendo la competencia para la tramitación y enjuiciamiento de los delitos leves, según establece la Disposicional Adicional Segunda de la reforma de referencia.

 

Alejandro Martínez Vivancos

Abogado