FORMAS JURIDICAS DE LOS EMPRESARIOS. (I) EL TRABAJADOR AUTÓNOMO



A la vista del actual panorama económico en el que nos encontramos, es importante para todo aquel que decida iniciar un negocio contar con un mínimo de información que le permita ponderar por qué forma jurídica puede optar y cuáles son los requisitos de cada una de ellas. Las principales diferencias vienen dadas por el capital inicial que debe desembolsarse, así como la responsabilidad de los partícipes. Otro aspecto muy importante a tener en cuenta es la fiscalidad.

Cuando una persona inicia un negocio por cuenta propia sin apenas estructura solemos usar la figura del trabajador autónomo. Dicha figura gira en el tráfico comercial usualmente como empresa de pequeña dimensión, lo cual no impide que pueda tener personal asalariado y bienes afectos a la actividad que desarrolla. El autónomo no necesita de una inversión mínima de capital legalmente establecida pero responde con su patrimonio personal por sus obligaciones adquiridas en el marco del negocio. Es importante también asesorarse sobre la fiscalidad, pues además de inscribirse en el R.E.T.A. (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) deberá tributar por IRPF con sus correspondientes tramos impositivos con independencia de que determinadas actividades puedan acogerse al sistema de módulos en aras a una mayor simplicidad de la contabilidad y el pago trimestral de unas cuantías fijas en función de una serie de factores que definen el volumen de la empresa (por ejemplo, las mesas de un bar, los metros cuadrados, etcétera…)

Alejandro Martínez Vivancos
Abogado colaborador del Grupo Catalana Occidente