EL EXCESO DE RUIDO: DELITO CONTRA EL MEDIO AMBIENTE



Proteccion Juridica contaminacion ambiental exceso ruidoLos mapas de ruido de 19 grandes ciudades españolas reflejan que el 27,7% de sus habitantes soporta niveles de ruido superiores a los 65 decibelios que admite la Organización Mundial de la Salud (el equivalente al sonido de un aspirador). El estudio fue encargado por el ministerio de Medio Ambiente a finales de 2010 en capitales de más de 250.000 habitantes y refleja que el 66,7% de la población de estas localidades soportan más de 55 decibelios por diversas causas.

La pregunta que nos hacemos los consumidores es: ¿Podemos hacer algo? ¿Existe alguna normativa que nos proteja?

Para muestra un botón: 

En una sentencia del Tribunal Supremo de fecha 27 de octubre de 2011 se  rechaza  el recurso de casación presentado contra la que dictó la Audiencia de Granada, en la que condenaba a dos años y medio de cárcel al regente de un club de jazz por exceso de ruido causado por su local, como autor de un delito contra el medio ambiente.

El alto Tribunal se basa en el artículo 325 del Código Penal, que establece que: “será castigado con las penas de prisión de dos a cinco años, multa de ocho a veinticuatro meses e inhabilitación especial para profesión u oficio por tiempo de uno a tres años el que, contraviniendo las Leyes u otras disposiciones de carácter general protectoras del medio ambiente, provoque o realice directa o indirectamente emisiones, vertidos, radiaciones, extracciones o excavaciones, aterramientos, ruidos, vibraciones. Si el riesgo de grave perjuicio fuese para la salud de las personas, la pena de prisión se impondrá en su mitad superior”.

En los Hechos Probados de dicha sentencia queda acreditado que el acusado abrió un establecimiento donde se realizaban conciertos en vivo, en el que había equipos musicales que generaban un alto nivel de ruido, rebasando el máximo permitido por la normativa aplicable. Todo ello generó una contaminación acústica constante, que se repetía todas las noches y repercutió en la salud de los vecinos que vivían en las proximidades.

En los Fundamentos 1º y 2º de la sentencia recurri  da, la Audiencia afirmaba que no nos hallamos ante una simple infracción de carácter administrativo sino ante un delito del artículo 325 del Código Penal, al haberse acreditado pericialmente, la existencia de un quebranto de la salud física o psíquica de las personas, vecinos del acusado y propietario del establecimiento.

Para concluir, la clave para conseguir una condena por delito al responsable del ruido, fue la aportación de informes médicos de los perjudicados que establecían la relación de causalidad de las lesiones con el exceso de ruido (insomnio, irritabilidad y afectación en el rendimiento de su trabajo)  y las mediciones del nivel de emisión sonoras, por encima de la legalidad,  realizadas  por los peritos.

Ignasi Mas Bargay
Abogado colaborador del Grupo Catalana Occidente