EL DERECHO DE VISITAS DE LOS ABUELOS



A partir del año 2003 en que tuvo lugar la reforma del Código Civil para adaptarlo a las necesidades existentes en nuestra sociedad respecto al derecho de los abuelos a poder relacionarse con sus nietos y la Sentencia del Tribunal Supremo del año 2009 dice, en supuestos de separación o divorcio de los padres: “..los abuelos ya pueden luchar ante los tribunales para poder ver a sus nietos y no perder el contacto con ellos”.

Dicha problemática se planteó sobretodo cuando empezaron a incrementarse las rupturas sentimentales en nuestro país, lo que propició que muchos abuelos que hasta la fecha se habían hecho cargo de sus nietos incluso de manera diaria, perdieran todo contacto con éstos debido a la mala relación de los padres, que al separarse o divorciarse, no permitían ningún contacto más allá del estrictamente marcado por la ley para el progenitor no custodio, no teniendo en cuenta al resto de familiares.

Así, el artículo 160 C.c. recoge que “No podrán impedirse sin justa causa las relaciones personales del hijo con sus abuelos y otros parientes allegados”. Es decir, los padres deberán permitir que sus hijos tengan relación con sus abuelos, ya que por lo general, dicha relación se entiende que es fundamental para el desarrollo de los menores y que los abuelos desempeñan un papel esencial de cohesión y transmisión de valores en la familia. No obstante, sobre el derecho de las partes debe prevalecer siempre el interés del menor y lo que se considere más adecuado para él – si por determinados factores dicha relación fuera perjudicial para el niño, los abuelos no podrían en ese caso hacer valer sus derechos-.

A su vez, los artículo 90 y 94 Cc regulan en el mismo sentido anterior, dando la posibilidad a las partes en procedimientos de mutuo acuerdo o incluso al juez, a que en el procedimiento de separación o divorcio, se incluya dicho derecho.

Instado el procedimiento judicial correspondiente, se citará a las partes a una vista en la cual deberán exponerse los argumentos a favor y en contra, regulándose mediante sentencia el derecho de visitas, que podría ser de una tarde semanal, un fin de semana cada mes o incluso días de vacaciones, según la valoración que realice el juzgado a partir de las pruebas presentadas y lo que considere más beneficioso para los menores.
En todo caso, y al margen de esta regulación general, algunas comunidades autónomas han desarrollado su normativa propia sobre esta cuestión.

Mireia Bonaventura