EL DERECHO DE RETENCIÓN



140447492

El llamado “derecho de retención” es la potestad que tiene el tenedor de una cosa ajena, habitualmente para que esta sea reparada (caso típico de un taller reparador) de poder conservar la posesión de esa cosa hasta que su propietario no le pague lo que es debido precisamente por razón de ese servicio.

En el derecho español (Código civil) este derecho de retención se limita a aquellos supuestos en que el poseedor del objeto es un poseedor de buena fe, y en los que de alguna manera necesita asegurarse el pago de los gastos útiles y necesarios realizados en la cosa concreta.

Por eso decíamos que el caso típico es el de los vehículos que se llevan a reparar a un taller mecánico, y el propietario no garantiza o hace efectivo, de alguna manera práctica, el importe de la reparación. En este caso, el dueño del taller, que obviamente conserva el vehículo para su reparación, puede aplicar este derecho de retención, no devolviendo al vehículo en tanto en cuanto su dueño no le satisfaga los gastos o el importe de la factura de la referida reparación.

La existencia de esta figura jurídica depende únicamente de la voluntad del “tenedor” del objeto, de iniciar su existencia, justo en el momento en que tiene la certeza o bien incluso la duda, de que la factura de gastos no va a ser pagada por el dueño del objeto. Y tiene dos límites legales para poder aplicarse.

En primer lugar, que el tenedor tiene que hacer valer su derecho notificándoselo expresamente al propietario. Es decir, tiene que indicarle, mejor por escrito, que a partir de una fecha determinada, le va a retener la posesión del objeto, en tanto en cuanto el propietario no pague los gastos derivados de la misma (la factura de la reparación, en el caso del ejemplo). Esta notificación expresa en el Código civil catalán, incluso requiere para su aplicación, que se notifique notarialmente al propietario del objeto; si este último niega su conocimiento.

Y en segundo lugar el propietario, aparte del lógico derecho de poder pagar la deuda en cualquier momento –con devolución inmediata del objeto-, conserva también en todo caso, un derecho de sustitución por una garantía adecuada de que va a hacer efectiva la deuda. Es decir, para evitar sobretodo el habitual supuesto de que el objeto tiene un valor mucho más importante para su propietario, que la misma deuda (pensemos en el caso del ejemplo, en un vehículo dedicado al transporte, que sea la herramienta de trabajo única de su propietario), cuando el tenedor le aplica el derecho de retención del objeto, puede contestar con su intención, aceptada legalmente, de sustituir el objeto, por una garantía fehaciente de que la deuda será pagada (por ejemplo, un aval bancario), de manera que el tenedor deberá devolver el objeto a cambio de la creación y formalización de tal garantía.

 

Leandro Marco Florensa

Abogado colaborador del Grupo Catalana Occidente