Daños que asume el Consorcio de Compensación de Seguros

Agua con barro que entra por una gran puerta de reja para simbolizar los daños que cubre el Consorcio de Compensación de seguros

Periódicamente somos testigos del rigor del clima en su vertiente más destructiva. Fuertes ventiscas, nevadas o lluvias torrenciales de más de 250 litros por metro cuadrado que han provocan riadas y el desbordamiento de los cauces de los ríos. Dichas catástrofes naturales son las responsables de la trágica e irreparable pérdida de vidas humanas así como de cuantiosos daños materiales. ¿Quién cubre estos daños?

Surge de inmediato la necesidad de acometer la reconstrucción de viviendas, reparación o reemplazo de automóviles y, en general, la reposición de todos aquellos daños materiales sufridos. Sin embargo, al haber sido ocasionados con motivo de fenómenos extraordinarios, no serán indemnizados por las aseguradoras, sino por el Consorcio de Compensación de Seguros.

¿Qué cubre el Consorcio de Compensación de Seguros?

Desde 1954 y de forma subsidiaria, el Consorcio de Compensación de Seguros se dedica a la cobertura de los daños provocados por  terrorismo, rebelión, sedición, motín o el tumulto popular; pero también, y en lo que ahora nos interesa, de los llamados «fenómenos de la naturaleza«.

Los fenómenos de la naturaleza que cubre el Consocio de Compensación de Seguros

El CCS cubre las inundaciones extraordinarias, pero también por terremoto o tsunami, erupciones volcánicas, así como la acción de tempestades ciclónicas atípicas (vientos de intensidad superior a 135km/hora), tornados y caída de cuerpos siderales y aerolitos (cuerpos ajenos a la actividad humana – los satélites, drones, etc.– procedentes del espacio y que penetran en nuestra atmósfera).

Dicha protección viene dada por el «enorme potencial de pérdidas» generables con tales acontecimientos, no siendo precisa para su concesión de la declaración de zona catastrófica por parte de los poderes públicos.

¿Hay algún requisito para que el CCS nos indemnice?

Sí. Para que podamos ser indemnizados, deberemos de haber contratado previamente una póliza de seguro relacionada con el ramo cuyo resarcimiento se pretende. Es decir, debemos contar con un seguro de hogar, accidentes, vida o automóviles, y hallarnos al corriente de pago de la prima.

De lo contrario, únicamente podríamos acogernos a las ayudas que las autoridades, en su caso, puedan disponer para los perjudicados.

Francisco Javier Cascales de Águeda
Abogado