¿Puedo dejar de pagar la letra de un coche que da constantes problemas? Los contratos de crédito vinculados.

Los contratos de crédito vinculados

Recientemente se ha dictado una interesante sentencia por parte del Tribunal Supremo que  establece que el adquirente de un vehículo, que presenta constantes problemas por tratarse de  una unidad defectuosa y que reiteradamente precisa ser llevado al taller para solventar los mismos, no vendrá formalmente obligado a seguir abonando las cuotas a la financiera. Esto se dará mientras se prolongue la situación, hasta que se ponga fin a la problemática con una reparación definitiva o se sustituya el vehículo por otro en las debidas condiciones.

Esta situación, que a priori podría parecer la lógica ante un simple incumplimiento contractual, ha presentado habitualmente problemas por ser práctica habitual que vendedor y financiera sean entidades con personalidad jurídica diferenciada y esta última viniese considerando que ha cumplido su obligación con la concesión del préstamo, debiendo quedar al margen de los problemas del bien adquirido o servicio recibido.

La resolución de referencia, de fecha 24 de noviembre, justifica la excepción que acabamos de explicar en base al artículo 29 de la Ley 16/2011, de Contratos de Crédito al Consumo, que regula los contratos de crédito vinculados. Es decir,  aquellos en los que el crédito contratado sirve exclusivamente para financiar un contrato relativo al suministro de bienes específicos o a la prestación de servicios específicos y ambos contratos constituyen una unidad comercial, desde un punto de vista objetivo. Quedaría  al margen, por ejemplo, el préstamo personal que una persona puede solicitar para adquirir un vehículo a un particular.

El referido artículo, en su apartado tercero,  permite excepcionar directamente el pago a  la financiera siempre que se cumplan los siguientes requisitos:

  • En primer lugar,  que los bienes o servicios, objeto del contrato, no hayan sido entregados en todo o en parte, o no sean conforme a lo pactado en el contrato.

  • Y por otro lado, que el consumidor haya reclamado judicial o extrajudicialmente, por cualquier medio acreditado en derecho, contra el proveedor y no haya obtenido la satisfacción a la que tiene derecho.

La situación que se recoge en la sentencia que hemos reseñado es habitual no sólo para la adquisición de bienes, sino que es práctica comercial habitual en muchas prestaciones de servicios, como por ejemplo, los tratamientos odontológicos, estéticos, etcétera, permitiendo a la Ley aplicar la misma solución jurídica.

Alejandro Martínez Vivancos

Abogado