El contrato de alquiler de habitación

Grupo de amigos jóvenes alrededor de una mesa, comiendo. El piso tiene una decoración juvenil, se intuye que puede ser un piso compartido.

¿Cómo se regula el alquiler de pisos compartidos? En algunos casos, hay un único arrendatario del inmueble que subarrenda las habitaciones al resto de inquilinos. ¿Qué dice la ley sobre el contrato de alquiler de habitaciones?

La doctrina mayoritaria y los Tribunales establecen que el contrato de habitación no está sujeto a la Ley de arrendamientos urbanos, regulándose en primer lugar por lo pactado entre las partes intervinientes y, en su defecto, por las normas del Código Civil en materia de arrendamientos (artículos 1554 y siguientes del Código Civil).

Lo anterior obedece a la propia definición de arrendamiento de vivienda que recoge el artículo 2 de la Ley de Arrendamientos Urbanos:

  1. Se considera arrendamiento de vivienda aquel arrendamiento que              recae sobre una edificación habitable cuyo destino primordial sea      satisfacer la necesidad permanente de vivienda del arrendatario.
  2. Las normas reguladoras del arrendamiento de vivienda se aplicarán también al mobiliario, los trasteros, las plazas de garaje y cualesquiera otras dependencias, espacios arrendados o servicios cedidos como accesorios de la finca por el mismo arrendador.

El alquiler de una habitación, por sí sola, no cumple con las necesidades de habitabilidad permanente atendiendo que carece de los servicios mínimos y esenciales (baño, cocina, salón…), que sólo pueden ser reemplazados por la concesión del derecho a utilizar de forma compartida, no en exclusiva, otras dependencias de las que utilizan el resto de ocupantes de la vivienda. Así lo recoge la Sentencia 292/2015, de 15 de diciembre de 2015, de la Audiencia Provincial de Valladolid.

La duración del contrato será la pactada por las partes y, en los casos que exista discrepancia entre las partes se entenderá que es anual si la renta se paga por años, mensual si se abona por meses y diaria si se paga por días.

En cuanto a la fianza, si bien no es exigible a diferencia de los contratos de alquiler de vivienda, el arrendador puede solicitar al inquilino de la habitación una cantidad por aquel concepto para responder de los posibles daños o desperfectos que pudieran existir. El propietario de la vivienda no estará obligado a depositar aquella fianza ante el organismo competente, pudiendo retenerla en su poder hasta la finalización del contrato.

Por último indicar que, en los contratos de alquiler de habitación, el arrendatario puede subarrendar el bien o ceder el contrato de arrendamiento a otra persona, salvo si el arrendador se lo prohíbe expresamente.

 

Toni Torres Casadevall
Abogado