Date archives Octubre 2016

Ley

LA LEGÍTIMA

Por legítima se entiende aquella parte de los bienes que el causante no puede disponer libremente en su testamento por que la propia ley la reserva a los denominados herederos forzosos. En el momento que se produce el óbito de una persona, los hijos y descendientes tienen derecho, por ley, a recibir dos tercios de la herencia. Esta distribución queda regulada en el Código Civil español (derecho común), que en su artículo 806 y siguientes regula esta figura.

Por tanto, la legítima se fija en dos terceras partes del haber hereditario, y en concreto un tercio se reparte por partes iguales entre los hijos, y el otro tercio, conocido como el de mejora, se puede distribuir libremente entre los descendientes, pudiendo excluir a unos, inclusive otorgándoselo todo a uno. Y por tanto el tercio restante es el que libremente podrá disponer el testador como mejor considere, conocido como el de libre disposición.

Esta regulación se aplica en la mayoría de Comunidades Autónomas si bien hay diferencias en cuanto al reparto de la legítima en función de la Comunidad Autónoma a la que uno pertenezca, estableciéndose los derechos forales. Estos otorgan al testador un mayor nivel de libertad a la hora de repartir sus bienes. Así, en Cataluña la legítima representa una cuarta parte de la masa hereditaria. En Aragón la mitad del caudal corresponde a hijos y descendientes, pudiéndose distribuir libremente a favor de cualquiera de ellos. En Galicia también se destina una cuarta parte  a repartir por partes iguales. En el País Vasco la legítima se fija en un tercio y el resto se considera de libre disposición. Por último en Navarra que es la más flexible dado que, se otorga plena libertad al testador para dejar o no una parte de la herencia a los descendientes.

Para privar a un heredero de la legítima existe una serie de causas que están tasadas legalmente, aparte de que se requiere que esa sea la voluntad del testador y para ello así debe de haberlo hecho constar expresamente en el testamento. Las causas quedan recogidas en el Código Civil, libro III, título III, capítulo II artículo 848 y siguientes. Las Comunidades Autónomas que tengan su propio derecho foral deberán remitirse a su propia legislación. Por ejemplo, en el caso de Cataluña en el artículo 451-17, e) del Código Civil de Cataluña, establece que “el causante podrá privar a los legitimarios de su derecho a legítima si en la sucesión concurre alguna de las causas siguientes: la ausencia manifiesta y continuada de relación familiar entre el causante y el legitimario, si es por una causa exclusivamente imputable al legitimario.

Más adelante volveremos a dedicar una publicación a las causas de desheredación.

Arantza Casaubón

Abogada.